De mi infancia guardo pocas cosas materiales. Una de ellas es mi osito. A mi me daba siempre un poco de pena porque no tenía nariz. Un día Jordi me dijo que el suyo tenía otra discapacidad mucho peor: no tenía boca!!
Os dejo un retrato de nuestros tullidos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario